Jaque a la certezas.
Y si nos miramos bajo la piel, nos veríamos todos en la esencia de lo real. Habría una similitud profunda, entre el fluir de la sangre, la textura de nuestros músculos, y la fortaleza de nuestros huesos. Sentiremos el ritmo, de ese tambor latente, ese mismo, que nos permite bailar la danza de la existencia. Así cómo en el dolor y en la vulnerabilidad somos uno. Cuando percibo tanto afán por el ideal, cuando percibo tanto dolor y angustia en los seres, por sentir que no son suficientes, incluso, en mi misma, en las ocasiones en las que el ruido, se apodera de mi corazón… Procuro volver a lo esencial, a ver las heridas, las lágrimas, los dolores, veo las sombras y cada uno de los defectos, camino descalza y dejo que se abran heridas en mis pies, me percibo tan humana… Me abrazo y veo en ello lo más lindo de la existencia, lo real… El avatar de la maestría de este plano tangible, palpable. Todo aquello que nos quiebra, pero… Nos despierta del gran sueño, todo aquello que nos ...