¿Y si nos conocemos?
¿Y si nos conocemos?
Esta almita que te escribe se llama Amanda
María Ceballos Villa. Un día mi querida amiga Meli me pregunto: ¿Cuerpo con
conciencia o conciencia con cuerpo?, y puedo decirte que tengo mis momentos de
cuerpo con conciencia y los de conciencia con cuerpo.
Me dicen Amy María, así que claro que
podrás decirme o recordarme así. Compartiré contigo estas líneas desde un lugar
de completo amor, autenticidad y respeto, ya que es la forma en la que veo el
mundo, pero cada uno podrá orientarlas desde su mirada. Te pido por favor que
tomes solo aquello que resuene en ti, que te rías conmigo o de mí,
pero por favor que rías o llores, ya sabes, como todos, unos días estoy
mágica, otros de colores y en ocasiones gris… Ser humano al fin.
¿Quién soy? ….Un ser humano como tú, una
buscadora constante, hija de un linaje de mujeres muy fuertes (Una madre y tres
hermanas dignas de admiración), poderosas e inspiradoras, yo siempre digo soy
la ovejita negra de la familia en el amoroso sentido y eso en principio para mi
bastaría para presentarme, pero sé que tal vez esperas saber un poco más de
quien tendrás el gusto de leer…
Soy abogada de profesión, especialista en
derecho laboral y seguridad social, una profesión que elegí creyendo en la
justicia como un don de equilibrio y balance en la sociedad, desde ese
romanticismo que de alguna u otra forma nos conecta con la vida, pero te
confieso, uno que otro altibajo en el camino, me fue despertando de ello a la
realidad cruda de este rol en nuestros días.
Sin embargo, soy una convencida de que esta
bella carrera del derecho en realidad es lo más hermoso que puede existir en el
plano de la indagación frente al ser y su relación con el otro, en cada
contexto y situación transversal de la vida, nos habla de ese justo equilibrio
relacional … (Aquí sé que podrás reírte de mí, o conmigo, porque al bajar de la
teoría a la práctica, bueno como todo modelo ideal, tiene sus burocracias y
demás, no entraré en detalles, eso queda a tu imaginación).
Por otro lado, desde muy pequeña
experimente la necesidad de explorar el cuerpo desde el don de interpretar
diferentes personajes, es así como desde el cole y gracias a mi madre que
siempre me apoyo, me vincule al grupo de teatro y pude ver la existencia desde
diferentes pieles, fui monja, arlequín y cuervo. El teatro me acompaño incluso
en mis días de universidad y por ello siempre suelo decir que soy actriz de
teatro con énfasis en derecho, por esta magia de las tablas, fui también
maniquí, Sierva María, diablo, puta (ojo, en Memoria de mis Putas Tristes),
duquesa, león, entre otros tantos bellos personajes que me habitaron…
Y bueno, eso sí que es algo transformador
en la vida de quien presta su cuerpo a otro ser. Interpretar, te invita a sentir, a habitarte, a cuestionar tu propio rol y existencia, a ver desde mil miradas,
nada es estático todo cambia. Te vuelves lector polisémico y hay algo en ti que
se convierte anacrónico, desde aquel personaje que salta de las letras a tus
átomos, células, tejidos, latidos y corazón.
Por otro lado, en una de mis tantas
versiones y búsquedas, Yoga llegó a mí a temprana edad, gracias a un libro:
“Yogando en la selva” de Ana María Botero, regalo de mis hermanas Nancy, Jeanne
y mi mamá en la feria del libro del 2007 en Bogotá- Cundinamarca, justo en esta
feria hice mi primera practica de yoga y desde entonces se despertó una gran
inquietud en mí, empecé a experimentar la práctica como un juego de animalitos
que cobraban vida desde mis movimientos y eso era pura magia y experimentación
corporal.
Pero en realidad es en el 2010 cuando de la mano de mi profe de teatro en el
colegio, Victoria – le decíamos Vicky – ,
que empiezo a conocer la práctica de yoga un poco más allá de las asanas -
posturas- , exploro la práctica desde el inmenso gusto de escuchar al cuerpo y
descubrir el valor que hay en los silencios.
Es así como se queda la práctica en mi
corazón y se empezó a volver parte de mi vida, agradezco a cada maestro que me
animó a continuar pese al ruido del día a día que a veces nos desconecta del
maestro interior.
Mi practica constante de yoga, sin lugar a
dudas me, permitió experimentar equilibrio aun en los momentos de mayor
desbalance de mi vida, no solo a nivel corporal sino mental y espiritual, sin
lugar a dudas, yoga nos transforma y nos permite transformar también los
espacios que nos rodean, gracias a ello y al experimentar la necesidad de que
este mensaje llegue a más personas, empecé a compartir mi experiencia de
practica animando a cada ser a iniciar su propio proceso. El verdadero objetivo
es que cada uno escuche al maestro que lleva dentro, explorando su cuerpo,
armonizándolo y brindando herramientas para mejorar su calidad de vida desde su
propia practica constante.
He sido, entonces, hija, hermana,
estudiante, teatrera, yogui, mesera, recepcionista, conductora, abogada, profe,
amiga, compañera, novia, exnovia, cuento, libre y todo lo que te puedas
imaginar... Porque podemos darnos esa licencia de habitar todos los personajes
en esta “gran obra que no permite ensayo, la vida”, como diría un viejo amigo:
Seneca.
Me es gratificante compartir, todo aquello
que considero me ha ayudado a mí en el camino con la fe y la esperanza de que
sea de utilidad para alguien más, para ti, para quien lo necesite.
Es por esto, que nace Yogamy con alma, un espacio donde te compartiré en líneas o fotografías un poco de eso que espero sume a tus días, te cuestione, o simplemente te haga reír o llorar, este es un espacio de autenticidad que tendrá un poco de todo…
Para terminar, te dejo un poco de mí desde los ojos de lo que me gusta:
Me gusta, el sol, el mar, Taganga,
Colombia, yoga, mis pecas, el arequipe, el café, las pastas, el cayeye, Carlos Vives, el rock en
español viejito, Muerdo, el teatro, leer, caminar, el campo, las vacas, los
gatos, el ritmo de los tambores, el color gris y el azul celeste, las líneas en
la piel, la velocidad y su opuesto: la pausa, la autenticidad de los seres,
aprender siempre cosas nuevas, escribir, pintar, servir, conducir “tengo alma
de mulero”. Amo los atardeceres, amo a mi clan familia de sangre y la que me ha
regalado el universo con mis amigos, me gusta pensar en que tenemos mil posibilidades y
creerme libre de explorarlas todas… Ente otras cosas que ya iras viendo.
Y bueno, gracias ya que si has
llegado hasta aquí nos estaremos leyendo.
Te abraza
Amanda María Ceballos Villa
Amy María con alma, mágica, de colores y gris.





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