Jaque a la certezas.
Y si nos miramos bajo la piel,
nos veríamos todos en la esencia de lo real.
Habría una similitud profunda,
entre el fluir de la sangre,
la textura de nuestros músculos,
y la fortaleza de nuestros huesos.
Sentiremos el ritmo, de ese tambor latente,
ese mismo, que nos permite bailar la danza de la existencia.
Así cómo en el dolor y en la vulnerabilidad somos uno.
Cuando percibo tanto afán por el ideal,
cuando percibo tanto dolor y angustia en los seres,
por sentir que no son suficientes,
incluso, en mi misma,
en las ocasiones en las que el ruido,
se apodera de mi corazón…
Procuro volver a lo esencial,
a ver las heridas,
las lágrimas, los dolores,
veo las sombras y cada uno de los defectos, camino descalza
y dejo que se abran heridas en mis pies, me percibo tan humana…
Me abrazo y veo en ello lo más lindo de la existencia,
lo real… El avatar de la maestría de este plano
tangible, palpable.
Todo aquello que nos quiebra, pero…
Nos despierta del gran sueño,
todo aquello que nos recuerda la realidad
de la impermanencia y nos revela
la única certeza de la existencia,
el constante cambio.
Agradezco, profundamente mi lado
más salvaje y perverso,
agradezco el más noble y elocuente,
agradezco el romper parámetros, el
cambiar continuamente,
el no ser estática en mi realidad,
cuando ni siquiera, mi cuerpo dentro
en su fluir esencial lo es, nada es estático.
Todo está en movimiento,
todo es continuo cambio…
Y qué liberador es verlo y poder fluir con ello,
como leí hace unos dìas, la vida empieza mil veces,
yo diría que un millón de veces,
tantas como sea necesario…
Hoy puedo ser artista,
mañana puedo ser bailarina,
tal vez unas cuantas veces al año abogada,
puedo ser yogui,
pintora, cantante, modelo,
profe, escritora, puedo ser amante, amiga,
o compañera, puedo dejar de etiquetarme
en los rótulos que busca continuamente el mundo,
para dejar que todo fluya y poder explorarme
en todas las versiones humanas posibles en esta
existencia.
Puedo verme en mi sombra,
en mi humanidad,
en mi luz y en mi oscuridad,
puedo vernos a todos como uno,
parte de esta gran danza,
y desde allí y sin distinción elegir el amor.
Basta de ideales que nos fragmentan,
por que al mirar bajo la piel somos el mismo
átomo, célula, tejido y sistema.
Bienvenidos los ideales que nos funden,
como seres en una búsqueda de esa belleza que
trasciende todo lo físico e impacta lo profundo y sutil.
Y ya cuando se está allí,
esa belleza permea nuestro corazón
y nos permite mirar con otros ojos,
la realidad de la existencia.
Juega la vida, desde todos tus avatares,
abrete por completo a la experiencia,
no te dejes fragmentar por los juicios,
y cuando tanto ruido del gran sueño no te suelte,
salta al vacío…
Te aseguro sin tantas certezas pre fabricadas,
de aceptaciòn continua del miedo y la ansiedad,
hay un maravilloso espacio de incertidumbre,
donde se amplifica tu ser,
dejas de conformarte, de justificar la desdicha,
te cuestionas el mundo y su “caótico orden”,
tus búsquedas traen consigo todas las respuestas
y hay un mundo infinito de posibilidades.
Y ahora no solo ves bajo la piel,
vas con la mirada profunda viendo la chispa divina
en todo en cuanto te rodea.
Vas eligiendo la mirada del valiente amor,
no culpas a nadie, ni a nada,
asumes la responsabilidad de tu existencia,
asumes con amor tu ser en lo luminoso
y en lo que te traes de oscuridad,
abrazando la totalidad de lo que eres.
No habrá más ideales pesados y lejanos por alcanzar,
habrá caminos y sendas por recorrer para aprender.
¿Podrías hoy hacer una lista de todos los personajes
interpretados en tu vida, y pensar en todos aquellos
que aún tienes pendiente por explorar ?
Salta, recuerda que la vida puede empezar de nuevo,
tantas veces como sea necesario.
Sigue por primera vez y sin miedo el llamado de
tu más genuina autenticidad.
Tu y yo nos parecemos más de lo que crees.
Jaque a las certezas que nos impiden explorar
el universo infinito de posibilidades…
Te abraza esta eterna aprendiz.
Amy Maria.



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